Acompañados por miembros de la Asociación de Estudios Santa Marina de Aguas Santas, visitamos los lugares de Margaride, Covas y Quiroga (se veían otras explotaciones como las del Lor o de Castro de Abaixo, etc.). En esta visita tuvimos un guía de escepción, el arqueólogo Iván Alvarez Merayo, que lleva hechos muchos estudios sobre este tema y en estas zonas.

Fue un día muy interesante y pudimos ver las distintas galerías por las que los romanos echaban agua para producir el derrumbe de una amplia zona o el arrastre por deslizamiento de una ladera, para luego lavar esos derrubios y hacerlos pasar por tamices en los que se depositaría por su mayor peso el oro.

El “Ruina Montium” o destrucción del monte, era la forma en que los romanos iban minando el monte y recogiendo los restos en lugares adecuados, con ramas de uz y tojo, para que luego con su lavado, por el mayor peso del oro, este quedaría en el suelo.

Para este sistema había dos formas:

1.- Se hacía una red de pozos y galerías sin salida exterior, minando todo la parte de monte que se quería tirar, en la parte superior del monte o lugar había un gran estaque en el que se había acumulado agua (a veces traída de muy lejos), se soltaba el agua del deposito por las galerías y el aire hacía como si fuese uan bomba, dando un enorme golpe de ariete en las paredes, hasta que se conseguía el derrumbe de toda la zona minada.

2.Era parecido, haciendo pozos y galerías por la parte inferior, luego se llenaban de agua estas galerías hasta que se saturasen de agua, lo que permitía que la parte que estaba encima se deslizase, derrumbando toda esa zona minada.


Tracker ruta Margaride
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Estos sistemas nos los describe muy bien Plinio el viejo, así en sus escritos podemos ver:

“El oro que se extrae de los montes se llama ‘canalicium’, otros lo llaman ‘canaliense’; se adhiere a las piedras de mármol, no de la manera como brillan el zafiro de Oriente y el de Tebas y otras piedras preciosas, sino que envuelve las partículas de mármol […]”

“El tercer procedimiento supera al trabajo de los Gigantes; las montañas son minadas a lo largo de una gran extensión mediante galerías hechas a la luz de lámparas, cuya duración permite medir los turnos y por muchos meses no se ve la luz del día. Este tipo de explotación se denomina ‘arrugia’ A menudo se abren grietas, arrastrando a los mineros en el derrumbamiento […] Por ello se dejan numerosas bóvedas de piedra para sostener las montañas . En los dos tipos de trabajos se encuentran a menudo rocas duras; se las hace estallar a base de fuego y vinagre [o agua] , pero a menudo, como en este caso, las galerías se llenan de vapor y humo; se destruyen estas rocas golpeándolas a golpes de martillos que pesan 150 libras [unos 50 kg .] y los fragmentos son retirados a las espaldas de hombres, […] Acabado el trabajo de preparación, se derriban los apeos de las bóvedas desde los más alejados; se anuncia el derrumbe y el vigía colocado en la cima de la montaña es el único que se da cuenta de él. En consecuencia, da ordenes con gritos y con gestos para poner en aviso a la mano de obra y, a la vez, él mismo baja volando. La montaña, resquebrajada, se derrumba por sí misma a lo lejos, con un estruendo que no puede ser imaginado por la mente humana, así como un increíble desplazamiento de aire […]”

“Las tierras que en el anterior sistema [pozos o minería convencional] se evacuan con gran trabajo para que no ocupen los pozos, en éste [ ruina montium o arrugia ] son transportados por el agua. El oro obtenido mediante la arrugia no se funde, sino que es oro al instante […]”

“Otra tarea análoga e incluso más costosa es traer corrientes de agua para lavar estos derrumbes , en ocasiones desde la cumbre de los montes, a menudo a una distancia de 100 millas ; […] Es conveniente que la pendiente esté calculada, de forma que, más que fluir, corra; y por ello se traen desde las zonas más elevadas. […]”

“Junto a las cabeceras de los declives [se refiere a los frentes de explotación] , en las crestas de los montes, se excavan unos depósitos , de doscientos pies por ambos lados y unos diez de profundidad[unos 60x60x3 m.] . En ellos se dejan cinco canales de desagüe de unos tres pies cuadrados [ unos 90 cm2] , de forma que, una vez abiertas las bocas de salida, con el depósito lleno, se precipite hacia afuera un torrente de tanta fuerza que haga rodar las rocas […]”

“Todavía queda otra tarea en el llano . Se excavan unas zanjas por las que discurra la corriente , se denominan ‘agogae’, que se cubren a intervalos con urces [especie de planta de brezo]. Se trata de un arbusto semejante al romero, áspero y que retiene el oro. Los laterales [de las agogae] están cerrados con tablas y por las zonas accidentadas los canales van suspendidos. Fluyendo de esta forma, la tierra se desliza mar adentro y el monte se diluye en él, […] La urz [brezo] se seca, se quema y la ceniza se lava en un cauce de césped herboso para que se deposite el oro. […]”

“Algunos dicen que se producían 20.000 libras cada año por este sistema en Asturia, Gallaecia y Lusitania, pero la mayoría lo produce Asturia [ver fig. 1] y que en ninguna otra parte se mantiene esta fertilidad por tantos siglos.”

(texto de Plinio el Viejo, sacado del ” Museo virtual de la ciencia del CSIC)

La minería del oro en el sur de Lugo

El agua en la mineria del oro